Mosaicos en Reparación es un dispositivo de escucha, dialogo y creación colectiva en torno a la migración, la memoria y la identidad. Nace con la intención de ayudar a tramitar nuestros duelos, incertidumbres y nombrar aquello que no logramos nombrar.

Para catalizar estas conversaciones utilizamos una colección de mosaicos vítreos que funcionan como metáfora y medio; fragmentos que al unirse en diálogo representan la reconstrucción y reparación de una identidad herida, fragmentada y dispersa.

El proyecto aborda las dimensiones humanas del exilio dando voz a las experiencias de las personas migrantes y busca preservar la memoria colectiva al documentar sus historias de resistencia, al mismo tiempo usa el arte como vehículo para la reparación simbólica y fortalecer el tejido social mediante espacios de diálogo y creación artística.


¿Por qué mosaicos?

Un mural de mosaicos en Bogotá y una pared del edificio de la Biblioteca Central de la Ciudad Universitaria de Caracas.

Nos referimos al mosaico vítreo italiano, importado a Venezuela (y otros países de la región) a mediados del siglo XX desde Venecia, por Paolo Capellín. Solía ser instalado por inmigrantes o mano de obra calificada principalmente en edificios públicos (escuelas, hospitales, ministerios), residenciales (en fachadas, pisos e interiores), y murales.

Este tipo de mosaico se estableció como un elemento de diseño imprescindible, y formó parte fundamental de los materiales de la arquitectura venezolana, sobre todo en la Caracas de mediados del siglo XX. (Rivero, 2017). Hoy estas piezas parecen más un símbolo y un síntoma de la promesa rota de la modernidad en Venezuela, y una muestra de sus ruinas fragmentadas, dispersas en los espacios públicos de la ciudad.


La metáfora

David Hernandez / davidhdz (2012)

Cromointerferencia de color aditivo del artista venezolano Carlos Cruz Diez en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía.

La presencia de la obra Cromointerferencia de color aditivo en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía les otorgó además a estos mosaicos una carga simbólica vinculada a la acción de migrar. Xiomara Jiménez dijo en 2014:

“…la reconocida pieza ha sido convertida en una suerte de “vestíbulo” en donde se suceden emotivas escenas protagonizadas por los venezolanos que han decidido migrar al exterior. De esta manera, “el Cruz-Diez” del aeropuerto ha estado recibiendo una “renovada” atención, como consecuencia del proceso migratorio iniciado en el país. La intervención espacial ha pasado a ser un complejo símbolo en el que se conjugan, entre otras asociaciones, la grave descomposición social y económica que padece el país, reflejada en el estado de la obra y las particulares circunstancias de los que se despiden del territorio.”


“La melancolía que impregna la experiencia del collage tiene que ver con esa sensación que producen siempre los fragmentos, pensados como parte desmembrada de un cuerpo unitario que se ha perdido y cuya identidad o calidad se desconoce. El fragmento huérfano, anónimo, no tiene sino una precedencia y una procedencia fantasmáticas: está desligado de todo origen y de toda pertenencia. Vaga a la deriva, vago. Y solo la constelación que produce la operación plástica de reunirlos en un conjunto les puede otorgar a los fragmentos dispersos una mínima estabilidad en medio de su irremediable desamparo”.

Rafael Castillo Zapata
Cuerpos constelados. Tentativas alegóricas sobre el collage (2015)

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